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Repensar la corrupción desde la formación de los operadores jurídicos

 

Contextos que favorecen la corrupción

Sebastián Agüero-SanJuan y Jorge Malem Seña

Según el Barómetro Global de la Corrupción 2017: «Las personas y la corrupción: América Latina y el Caribe», la situación chilena no es auspiciosa. Chile ocupa el segundo puesto entre los países donde sus ciudadanos creen que durante el último año han aumentado los niveles de corrupción. Se sitúa en el tercer puesto respecto de la desaprobación ciudadana a las medidas adoptadas por el gobierno para combatir la corrupción. Se ubica en el penúltimo lugar respecto del grado de aceptación social que tienen las denuncias de casos de corrupción. Y está en el último lugar en relación con la incidencia que las personas comunes pueden tener en la lucha contra la corrupción. En resumen, los ciudadanos creen que la corrupción ha aumentado, que las medidas del gobierno han sido inadecuadas, que las denuncias de casos de corrupción no son socialmente aceptadas y que los ciudadanos comunes no tienen incidencia en la lucha contra la corrupción.

Este escenario hace surgir interrogantes de diversos tipos, aunque dadas las adversas consecuencias de la corrupción, la cuestión principal debiera estar enfocada en cómo combatirla. Como un primer paso, una propuesta puede centrar su interés en presentar cuáles son los contextos que facilitan o motivan comportamientos corruptos. Sin embargo, si la corrupción es un fenómeno complejo cuyos contornos son difícilmente demarcables, la presentación de los ambientes que la propician solo tendrá un carácter ejemplificativo y en ningún caso taxativo o exhaustivo.

Los contextos que favorecen la corrupción no deben ser entendidos como causantes de ella, al menos, por dos razones. La primera se vincula con la difícil determinación de las relaciones de causalidad en el campo de las ciencias sociales y la segunda con la importancia de elaborar explicaciones para comprender, más que para predecir. Por lo cual, si una correlación de fenómenos no involucra causalidad y la determinación de efectos causales no implica una explicación causal, la presentación de los contextos se debe centrar en por qué ciertos ambientes favorecen la corrupción.

Con este último propósito, algunos autores sugieren agrupar las principales teorías explicativas de la corrupción en tres grupos: ética de la administración, agente racional autointeresado y acciones colectivas. La primera sugiere que la corrupción se produce cuando el actuar de los agentes (empleados o funcionarios públicos) no está principalmente motivado por el cumplimiento de las normas. La segunda propone que las prácticas corruptas se generan cuando los agentes racionales autointeresados aprovechan para sus propios fines aquellas oportunidades en donde pueden utilizar inadecuadamente la potestad y los recursos confiados. La tercera sostiene que los casos de corrupción derivan de acciones colectivas, de modo que, se presentan cuando los agentes piensan que los otros actuarán de manera corrupta, pues su actuar se funda en aquello que ellos piensan que realizarán otros.

La importancia de intentar explicar por qué surge la corrupción deriva de identificar mecanismos que contribuyan a combatirla. Por ejemplo, para la primera teoría, una mejora de la normativa y un aumento en la educación de los agentes contribuiría a disminuir los casos de corrupción. De acuerdo con la segunda, dicha disminución se produciría a través de un aumento progresivo de los perjuicios para los casos de corrupción hasta un punto en que el miedo a ser atrapado sea más alto que la avaricia que motiva a los agentes realizar prácticas corruptas. En el tercer caso la disminución de la corrupción depende de cambiar la creencia de los agentes respecto de qué harán los otros, junto con un aumento generalizado de los niveles de confianza entre los agentes.

Por lo mismo, es de suma importancia presentar los contextos que de manera paradigmática favorecen la corrupción, para así poder evitar su ocurrencia. Estos deben ser entendidos con independencia de cuáles son las acciones especificas consideradas como corrupción, cuáles son los estándares públicos transgredidos y cómo reacciona la ciudadanía ante las prácticas corruptas. Su objetivo es únicamente mostrar que, con independencia de la acción realizada, el estándar transgredido y el posible reproche social, basta su presencia para que la corrupción resulta incentivada.

De este modo, solo si la ciudadanía está informada puede advertir la ocurrencia de los citados contextos y, a su vez, derivar de ellos mecanismos destinados a combatir la corrupción. El éxito de lo anterior descansa en cierto compromiso social, ya que una comunidad que admite o tolera prácticas corruptas no tendrá interés en la luchar contra ellas, es decir, si una mayoría considera que no es necesario castigar determinados comportamientos, o bien, presenta resignación frente a su ocurrencia, comienza a perder sentido su repudio y condena.

Por lo mismo, para evitar que se consolide cierta aceptación o resignación frente a los casos de corrupción una sociedad debiera: (i) tener claridad sobre cuál es el estándar para los cargos e instituciones públicas; (ii) conocer detalladamente cuáles son los efectos adversos de las acciones que pervierten o contravienen dichos estándares; (iii) determinar equilibradamente los incentivos y desincentivos involucrados al corromper los estándares; y (iv) generar impedimentos para que la corrupción pueda llevarse a cabo. Así, mientras el tratamiento del concepto y las consecuencias de la corrupción contribuyen a los puntos (i) y (ii), el desarrollo de los contextos de corrupción se dirige a contribuir con las exigencias (iii) y (iv).

  1. La impunidad. Se observa cuando las acciones corruptas no tienen una sanción jurídica;
  2. La ineficacia. Se manifiesta cuando el sistema punitivo es ineficaz, cuando los jueces no dictan sentencias condenatorias contra los corruptos y cuando las instituciones y/o las medidas implementadas en la lucha contra la corrupción tienen una función decorativa;
  3. La consolidación. Ocurre cuando se confirman los actos jurídicos que son objeto de acuerdos corruptos, e igualmente, cuando no son recuperados para el Estado los activos conseguidos mediante corrupción;
  4. La ruindad. Acontece cuando los involucrados en casos de corrupción son rehabilitados y vuelven a la participación política y, también, cuando se permite circular de lo público a lo privado; y
  5. La opacidad. Se presenta cuando se presenta falta de transparencia en el financiamiento de campañas políticas, el sistema financiero y los actos de la administración.

Tanto de manera individual como conjunta, estos contextos constituyen un «caldo de cultivo» para las prácticas corruptas. Aunque su enumeración en ningún caso tiene pretensiones taxativas ni exhaustivas, si resulta de utilidad para analizar nuestras prácticas sociales, en general, y también, diversas situaciones ocurridas en Chile durante los últimos años. Por ende, la identificación o ejemplificación de estos contextos no solo debe tener un interés teórico, centrado en la individualización de determinados ambientes, prácticas y procesos institucionales; sino también, y principalmente, un interés político enfocado en combatir y minimizar los casos de corrupción a través de la fiscalización ciudadana, así como también, prevenir el surgimiento de determinados ambientes favorecedores de la misma.

Junio de 2018


Referencias

  • Arnold J. Heidenheimer (2001) Perspectives on the perception of corruption. En Concepts & contexts (eds. A. Heidenheimer y M. Johnston, 3era ed). New Brunswick: Transaction Publishers, pp. 139-154.
  • Colin Leys (2001) What is the problema about corruption? En Concepts & contexts (eds. A. Heidenheimer y M. Johnston, 3era ed). New Brunswick: Transaction Publishers, pp.59-73.
  • Jorge Malem (2017) Pobreza, corrupción, (in)seguridad jurídica. Madrid: Marcial Pons.
  • Jorge Malem (2016) La corrupción. Algunas consideraciones conceptuales y contextuales. Revista Vasca de Administración Pública. Herri-Arduralaritzako Euskal Aldizkaria, nº 104, pp. 25-41.
  • Coraline Pring (2017) Las personas y la corrupción: América Latina y el Caribe. Barómetro Global de la Corrupción 2017. En Transparency International. Global Corruption Report. Disponible en: https://www.transparency.org/news/feature/corrupcion_en_ascenso_en_america_latina_y_el_caribe (20 de mayo de 2018).
  • Bo Rothstein and Jan Teorell (2015) Causes of corruption. En Routledge Handbook of Political Corruption (ed. Pau M. Heywood). London: Routledge. Taylor & Francis Group pp. 79-94.
  • Daniel Treisman (2015) What does cross-national empirical research reveal about the causes of corruption? En Routledge Handbook of Political Corruption (ed. Pau M. Heywood). London: Routledge. Taylor & Francis Group, pp.95-109.