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Repensar la corrupción desde la formación de los operadores jurídicos

 

Algunas consecuencias de la corrupción

Sebastián Agüero-SanJuan y Jorge Malem Seña

La corrupción, al constituirse es un instrumento que permite alcanzar objetivos que de otra manera no se lograrían, o serían más caros, produce beneficios para quienes se corrompen. Si, por ejemplo, la corrupción es necesaria y, en ocasiones suficiente, para conseguir un contrato, lograr una licitación o amañar un partido de fútbol, se la utiliza y así se asegura el éxito de la empresa. Esto explica, en parte, porqué la corrupción tiende a la expansión

En ese sentido, la corrupción, a todos los niveles, puede verse como un juego donde hay ganadores y perdedores, según sean las consecuencias que genera tanto para quienes participan en ella como para los ciudadanos en general.

Los beneficios para quienes se corrompen son fáciles de observar. Si nos ceñimos solo al intercambio motivado en una licitación pública, las ventajas que obtienen las empresas y los empresarios que sobornan para acceder a ella y los funcionarios públicos que reciben el pago suelen ser elevadas y garantizadas. Los empresarios ganan dinero con el negocio incluso deduciendo los pagos corruptos que son vistos como un gasto o una tasa más, y los funcionarios aumentan sus ingresos con fondos prohibidos. Si existe, además, un contexto de impunidad, los réditos que ambas partes consiguen son manifiestos.

Pero esto no supone que lo único que provoca la corrupción son beneficios y ganancias, también causa pérdidas, directas e indirectas, determinadas o determinables con mayor o menor sencillez. En el ejemplo anterior, es obvio que la empresa desplazada por el acuerdo corrupto de su competidor es la perdedora directa de este juego. Pero también existen consecuencias negativas de las corrupciones más difusas, pero no por ello menos importantes. Estas pueden adquirir un carácter fundamentalmente económico, político o social. Algunas son las siguientes:

Consecuencias económicas de la corrupción:

  1. La corrupción atenta contra la inversión en la economía del país que la padece y, en consecuencia, es una práctica negativa para su desarrollo económico, político y social.
  2. Como un efecto asociado al anterior, la corrupción sesga o tuerce las decisiones públicas sobre la productividad y la calidad de la inversión. Los gobiernos corruptos prefieren hacer obras innecesarias o faraónicas en lugar de dedicar esos recursos a inversiones educativas o sanitarias solo para cobrar el retorno venal.
  3. Por todo ello, se desincentiva la inversión privada productiva, los programas de cooperación internacional se resienten, el capital adquiere un tono especulativo y el desarrollo económico y social se retarda
  4. La corrupción produce un incremento en los costes de los precios de los bienes y de los servicios involucrados en el trato venal, ya que usualmente los gastos asociados a los pagos corruptos se trasladan al precio final de tales bienes y servicios que terminan siendo abonados por el ciudadano corriente.
  5. Una empresa acostumbrada a operar en el mercado mediante mecanismos corruptos tiende a olvidarse de la competencia, no mejora la calidad de sus productos, no es eficiente en materia de costes, ni invierte en tecnologías. Su productividad suele ser baja y solo puede subsistir sobre la base de acuerdos venales que irán, por su propia lógica, incrementándose cada vez más.

Consecuencias políticas de la corrupción:

  1. La corrupción socava la regla de la mayoría que es propia de la democracia. La democracia distribuye el poder de influencia en la toma de decisiones políticas bajo la regla “una persona, un voto”. Luego, cuenta los votos y se asume que la mayoría impone sus razones. Con la corrupción nada de esto opera. Las decisiones políticas se toman de acuerdo a la voluntad de quien paga el canon venal y no conforme a la voluntad popular. De nada vale obtener la mayoría de votos en una democracia si es superada por el poder del dinero, y con mayor razón si este surge del acuerdo corrupto.
  2. La financiación corrupta de los partidos políticos, además, genera compromisos políticos no explicitados en sus programas electorales o de acción. Una vez en el poder deben retornar en forma de decisiones públicas los favores recibidos en campañas electorales ocultando a los ciudadanos los verdaderos motivos de su quehacer institucional. La desconfianza que esto provoca debilita a estos actores necesarios de la democracia.
  3. Los partidos necesitan, por otra parte, crear organizaciones dentro de sus estructuras, o conexas a ellas, destinadas a recaudar, ocultar y gastar los fondos recibidos ilegalmente. Una vez construida esta red operativa, esta comienza a tener intereses propios, ya que siempre se apodera de un porcentaje de la financiación corrupta para su propio sustento y, por consiguiente, desea incrementarlo. Se comienza corrompiendo para el partido, pero luego se termina robando para el círculo más íntimo de conseguidores de fondos corruptos en un proceso que parece no tener fin. Esto se traslada más tarde a las decisiones públicas, puesto que quienes tienen el poder de intermediación para negociar económicamente en nombre del partido tiene las riendas de sus decisiones.
  4. La financiación corrupta de los partidos políticos abre las puertas además a la entrada por esa vía de influencias espurias como las del narcotráfico o de la delincuencia organizada. Si los partidos necesitan recursos financieros para su funcionamiento los irán a buscar a cualquier fuente que pueda satisfacerlos sin importar el origen, lícito o ilícito, de los fondos o las contraprestaciones que exijan los donantes. Pero así la democracia desfallece.

Las consecuencias sociales de la corrupción:

  1. Con la ejecución de un primer acto de corrupción se inicia, por lo general, una serie en cascada de otros actos de corrupción. Se desciende por una pendiente resbaladiza donde hay que hacer actos malos para evitar actos peores. Por ejemplo, para pagar sobornos las empresas suelen crear fondos “negros o sucios” especiales usualmente prohibidos, para ello deben alterar o falsear sus libros de contabilidad, muchas veces deben sacar del país el dinero venal, deben contar con la complicidad bancaria necesaria, etcétera. Todo esto crea un ambiente de ilegalidad que irá progresivamente en aumento y que reclamará mayor impunidad a las autoridades
  2. Otro de los efectos colaterales de la corrupción en la gran obra pública consiste en que puede originar la pérdida de vidas humanas. En efecto, es usual que las empresas, con el objeto de reunir los fondos suficientes para pagar la cuota venal, disminuyan la calidad de los materiales o las medidas de seguridad correspondientes con el beneplácito de las autoridades controladoras. Y no es infrecuente que estas obras mal hechas se desmoronen ante cualquier contingencia meteorológica o de otro tipo causando la muerte a seres humanos. Los ejemplos podrían señalarse sin demasiado trabajo
  3. En otras ocasiones, a través de la corrupción se toman medidas que afectan al medio ambiente que, de otra manera, no serían admisibles. La desforestación de bosques tropicales se vio favorecida porque la industria maderera, a pesar de la prohibición existente, conseguía cuotas de explotación pagando jugosos sobornos a los agentes estatales. Esto afectó no solo a la generación que la sufrió directamente sino que también afectará a las generaciones futuras.
  4. Otra forma de daño que la corrupción causa a las generaciones futuras se produce porque, normalmente, en la gran corrupción, se acumulan grandes capitales compuestos por fondos ilegítimos que una vez debidamente blanqueados ingresan al flujo financiero legal. Esto produce que se amasen importantes fortunas cuyos propietarios ocuparán luego un lugar preminente en el mercado. Este capital de origen ilegal pasará después a la generación siguiente, que tendrá por ese hecho ventajas competitivas sobre el resto de sus congéneres. ¿Y quién podría responsabilizar a estos beneficiarios por un hecho que no cometieron y que es imputado a sus antepasados? No solo serán nuevos ricos, sino que reclamarán respeto y honorabilidad. La injusticia de hoy producida por la corrupción se concretará también en la injusticia de mañana.

Conclusiones.

Las consecuencias de la corrupción son múltiples y variadas. Depende de los agentes involucrados, del negocio sobre el que versa el trato venal y de los ciudadanos afectados directa o indirectamente. El análisis de los efectos de la corrupción de deja de ser por ello complejo.

Si los efectos beneficiosos para quienes se corrompen pueden visualizarse a corto plazo. El soborno produce ventajas casi de inmediato. Las consecuencias negativas de la corrupción para quien las padece indirectamente pueden avizorarse a mediano o largo plazo. Como en el caso de la afectación al medio ambiente. Pero ello no disminuye su gravedad. Por el contrario, muchas veces obstaculiza el reproche moral o jurídico.

Por todas estas razones, hay que luchar contra la corrupción en todos los niveles y con todas las herramientas disponibles. En caso contrario, las nefastas consecuencias de la corrupción se expandirán.

Mayo de 2018


Referencias

  • Jorge Malem (2002) La corrupción. Aspectos éticos, económicos, políticos y jurídicos. Barcelona: Gedisa.
  • Jorge Malem (2016) La corrupción. Algunas consideraciones conceptuales y contextuales. Revista Vasca de Administración Pública. Herri-Arduralaritzako Euskal Aldizkaria, nº 104, pp. 25-41.
  • Jorge Malem (2017) Pobreza, corrupción, (in)seguridad jurídica. Madrid: Marcial Pons
  • Eric M. Uslaner (2008) Corruption, inequality, and the rule of law. Cambridge: Cambridge University Press.