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Descentralización: ¿descontrol o desarrollo regional?

Por Juan Andrés Varas Braun

Chile posee espacios regionales de desarrollo económico subutilizados, a consecuencia del centralismo en la toma de decisiones que desatienden las realidades de cada territorio.

Durante las últimas semanas, han surgido voces preocupadas y reticentes ante la reforma descentralizadora comprometida con el país. Se ha planteado que la elección democrática del Intendente, imprescindible para que la región delibere y construya su proyecto de futuro, podría dificultar el desarrollo armónico del país. Asimismo, se ha expandido la idea de que transferir poder y recursos de decisión autónoma a las regiones frenaría la inversión privada en los territorios, demorando la necesaria reactivación económica.

 

Al respecto estimamos que la construcción de un proyecto de desarrollo que reconozca y potencie las particularidades regionales, lejos de constituir un riesgo para la gobernabilidad, ayuda a mejorar la gobernanza territorial, puesto que la construcción de un proyecto región que involucre a todos los actores, mediante un diálogo constructivo, conduciría a la definición de prioridades compartidas y a la reconstrucción de confianzas entre la ciudadanía y sus autoridades.

 

En cuanto al desarrollo económico, es bueno recordar que Chile en su compleja diversidad territorial posee espacios regionales de desarrollo económico subutilizados, en parte, a consecuencia de un centralismo en la toma de decisiones que desatiende las urgencias y realidades de cada territorio. Es por ello que no existe contradicción alguna entre una agenda reactivadora y una agenda descentralizadora. Por el contrario, la evidencia internacional muestra que la multiplicación de polos de desarrollo a los que conduce la descentralización favorece un crecimiento armónico, sustentable y equilibrado. Por otra parte, los obstáculos a los proyectos de inversión privada en regiones que hemos observado en los últimos años han ocurrido bajo el régimen centralizado que impera en Chile. Es por ello que, puede afirmarse una descentralización bien hecha, gradual y efectiva, que genere interlocutores regionales válidos, con capacidad de decisión local, facilitará que los procesos previos a una inversión tengan en cuenta las necesidades de los territorios y de su gente, disminuyan los conflictos, y terminen facilitando su ejecución y aporte al desarrollo.

 

Una descentralización bien realizada, como la propuso la Comisión Asesora Presidencial en Descentralización en octubre de 2014, estimulará a que las autoridades regionales electas se esmeren en generar los incentivos para atraer talentos e inversiones a territorios rezagados y alejados de la capital, contribuyendo a un mayor crecimiento e igualdad en el desarrollo de nuestros territorios. Finalmente, la elección directa de autoridades regionales será un bálsamo que revitalice al sistema político, propiciando la generación de nuevos liderazgos y formas de participación ciudadana.

 

 

 

Columna co-escrita cor Alejandro Ferreiro, abogado y ex Ministro de Economía y  publicada en diario La Tercera, lunes 29 de junio de 2015.

Publicado: 2015-06-30
Juan Andrés Varas Braun
Profesor de Derecho Civil