Herramientas de Accesibilidad

De Valdivia a Bucarest: una abogada UACh en el corazón jurídico de Europa

La especialista en derecho corporativo y comercial, derecho administrativo y contratación pública, Sofía Vio Vargas ha desarrollado gran parte de su trayectoria profesional junto a su socio manuel davó en “davó law offices”, firma con presencia en rumanía y españa.

 

Valdivia, 8 de septiembre de 2026.- Sofía Vio Vargas estudiaba Teología en Roma cuando Rumanía se incorporó a la Unión Europea, después de más de 40 años de dictadura. Con el afán de colaborar por la situación del país comenzó en 2008 a viajar durante un año para participar de la creación de la Asociación de Fomento al Desarrollo de la Mujer de Rumanía. Lazo que la hizo dejar sus estudios en Italia e irse a vivir en Bucarest.

 

Los primeros años no estuvieron exentos de complicaciones, para ganarse la vida hizo clases a niños en una academia y por un corto período trabajó en un Call Center.

 

“Toca sobreponerse y meterse muchas veces el orgullo en el bolsillo, pero sobre todo luchar mucho porque nada estaba dado. Además se unía que con la incorporación a la Unión Europea la legislación cambiaba constantemente, así que ni los funcionarios de inmigración sabían en esa época muy bien qué debían hacer”, comentó.

 

“Inclusive a los seis meses de estar en el país casi me expulsan por haber aplicado mal un criterio de plazos. Fue mi primera victoria jurídica y quizá el germen de lo que vendría después, ya que tuve que defenderme con mis argumentos frente a la policía de inmigraciones en la típica salita de los aeropuertos de películas de la Unión Soviética”, contó.

 

“Creo que nunca he pasado más miedo, en un idioma que no controlaba, pero logré defender mi interpretación de la ley y quedarme en el país”, acotó la abogada.

 

Fue entonces, mientras estudiaba la legislación del país, cuando Sofía Vio Vargas descubrió que su única alternativa era ejercer como abogada. “El régimen de visados para las profesiones liberales era distinto (...) Me informé y evidentemente no había ningún abogado chileno que hubiera ejercido en Rumanía y de nuevo tuve que echar mano de mi interpretación jurídica para argumentar que la ley me permitía ejercer”, explicó.

 

“Después de varios sustos la Unión de Colegios de Abogados de Rumanía aceptó mi solicitud y pude ejercer como abogada internacional, y después de tres años de ejercicio en un despacho rumano, me reconocieron plenos derechos de ejercicio”, añadió, lo que le facilitó su desarrollo profesional dentro del espacio jurídico europeo.

 

Recientemente para convalidar sus estudios en España tuvo que hacer la Licenciatura en Derecho en este país, lo que se suma al Máster en Derecho de los Negocios realizado en su momento en la U. de Bucarest. “Para poder ejercer plenamente en España es necesario hacer todo un proceso de convalidación de título, en el que -por lo menos en mi caso- me reconocieron muy pocas asignaturas, así que hice la carrera prácticamente de nuevo”, dijo.

 

En cuanto a su formación en la UACh, como reconoció, le ha ayudado en sus nuevos desafíos. “El olfato jurídico y una base sólida de pregrado me ayudan infinitamente a saber por dónde tengo que buscar. Siempre digo: no sé cuál es el artículo ni la ley que lo dice, pero los principios jurídicos me dicen que tiene que haber una norma que diga esto, así que vamos a buscarlo”.

 

“Cuando me trasladé a vivir a Rumanía pensé que mi profesión sería un problema, pero todo lo contrario. Al final ser abogado es eso: saber por dónde moverse, saber leer la ley e interpretarla”, sostuvo Sofía Vio Vargas.

 

Así, junto a su socio, el abogado español Manuel Davó, ahora tienen un despacho en España (Málaga) y Rumanía (Bucarest), este último hace 10 años. Incluso han tenido proyectos internacionales tan distantes como en África y Chile. “Mi expectativa es poder poco a poco ir abriendo mercado en Chile y otros países de Latinoamérica”, reconoció.

 

Y por supuesto, indicó que recomendaría una experiencia internacional a los jóvenes. “no necesariamente Rumanía, porque queda un poco lejos, pero sí una experiencia internacional”, afirmó.

 

“Muchas veces pensamos que se necesitan contactos, medios económicos, un doctorado, mucha experiencia profesional previa, etc. No tenía nada de eso, no tenía ni visado ni el idioma, pero se puede, no es fácil, y necesitas tiempo para construirte un nombre y tu camino, y a la vez es sumamente gratificante y enriquecedor”, subrayó.

 

“Amplía horizontes y también la capacidad de abordar los asuntos y problemas desde distintas perspectivas, porque cada cultura tiene sus matices y peculiaridades que enriquecen a la otra, incluso en lo jurídico”, finalizó la abogada titulada de la UACh.

 

¿Qué recuerdos tienes de la UACh?

Tengo hermosos recuerdos, grandes amistades, que duran hasta ahora a pesar del tiempo y la distancia, especialmente a Kathy Barcia y Natalia Marchant, por supuesto también a Felipe Paredes, actual Decano de la Facultad, compañero de curso y de estudios sobre todo los primeros años de la carrera.

 

Profesores con verdadero interés por el derecho que desarrollaron un espíritu crítico positivo en nosotros, lo que se suele llamar inspiradores, como Daniela Accatino y Juan Carlos Ferrada. Nos animaban a cuestionarnos las cosas y a crear derecho, a innovar con nuestro pensamiento. Nos enseñaron que la vida es más rica que el derecho y por eso siempre hay margen de mejora en la ley y su interpretación.

 

 

 

 

Fuente: Comunicaciones Alumni UACh

 

Alumni, Sofia Vio, abogada UACh